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El Saboreo

Lo siento, tengo una mala noticia que contarte: tu mente está diseñada para centrarte en lo negativo.

La mía también; y la de tu vecino, y la del conductor del bus.

Y dirás:

“¿Qué quieres decirme?. ¿Mal de muchos consuelo de tontos?.

No, no va por ahí la cosa. Lo que quiero hacerte ver con esto es que todos los seres humanos estamos en el mismo barco: aunque es cierto que algunas personas más que otras, todos tenemos la misma tendencia. Sentirte que no estas solo, que no eres un bicho raro o que no eres diferente al resto muchas veces reconforta.

Por evolución nuestra mente tiene mucha más facilidad para centrarse en lo negativo que en lo positivo. Esto es así porque nuestra mente se desarrolló en la época de los grandes depredadores. Los humanos nunca fuimos ni los más rápidos, ni los más fuertes, ni los mas dotados de defensas naturales dentro del mundo animal; por lo que nuestra única esperanza para sobrevivir era anteponernos al peligro.

Desarrollamos por este motivo un agudizado sistema de Amenaza/Defensa; es lo que conocemos de forma coloquial como: “corre o te come”.

Durante siglos nos sirvió para poder sobrevivir, pero en estos momentos esta característica no es necesaria y nos interfiere muchas veces más que ayudarnos. Dime si te sientes identificado en este ejemplo:

“En tu trabajo hoy está yendo todo bien; tu jefe te ha felicitado, los clientes están contentos, has sido eficiente, pero a última hora de la tarde tienes una discusión con tu compañero. ¿Qué es lo que recuerdas y cuentas nada más entras en casa por la noche?. Seguramente el encontronazo con tu compañero”. ¿Es así?

Se dice que se necesitan cuatro experiencias positivas de la misma intensidad que una negativa para poder anular a esta última y que no se quede como una prioridad en tu mente.

Pero no todo es malo, tenemos una gran ventaja y es que nuestro cerebro tiene una elevada plasticidad. Por lo que tenemos opciones para poder remodelarlo y cambiar un poco esa tendencia hacia la negatividad que llevamos incorporada de serie.

Una de las alternativas para conseguir esto es entrenarte para ver las cosas positivas, hacer el esfuerzo por reconocerlas y recordarlas. A esto en psicología positiva se le denomina “El Saboreo”.

Te invito a que cada noche, antes de irte a dormir, dediques 5 minutos a quedarte tranquilo y repasar todo lo que te ha pasado en el día desde que te levantaste. Busca tres situaciones, como mínimo, por las que te sientas agradecido. Recuerda que no estamos hablando de grandes cosas, el hecho más simple si se observa desde este prisma puede ser algo que te cambie la experiencia del momento.

Mira, mientras estaba escribiendo este post me ha llamado una amiga y hemos estado charlando un rato. ¡Me ha alegrado la tarde!

Recuerda que hay que adoptar una actitud Mindfulness para realizar este ejercicio muchos días; has de buscar de forma intencionada ya que muchas veces se te escaparán esas cosas simples.

Según en psiquatra Javier García Campayo esta práctica de agradecimiento, con el tiempo, producirá dos cambios:

1.- Desarrollarás una mayor sensibilidad a los sucesos positivos, ya que ahora estamos sesgados hacia lo negativo.
2.- Tendrás más capacidad de disfrutar de la experiencia en el mismo momento en que está ocurriendo, porque sabrás que es una gran suerte poder vivirla y querrás saborearla a fondo, y no enturbiarla con preocupaciones y diálogos internos inútiles.
Todo ello, aumentará tu sensación general de bienestar y felicidad

Pues poco hay que perder, ¿no?

Y ahora, para despedirme, deja que te cuente un cuento:

A un cojo, que sufre por tener una pierna más corta que la otra, un sabio le aconseja:

  Deja de odiar tu pierna corta
Identifícate con ella
Entonces, cesando de quejarte, sentirás con alegría que tu pierna larga es un regalo

Microcuento de Alejandro Jodorowsky

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